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Este Blog está dedicado a mi padre, a su obra de vida, a sus ideas, pero por sobre todas las cosas a su constancia. Al académico, padre y abuelo.
Se agradecen los comentarios inteligentes, que aporten al debate intelectual, que complementen o contrasten los artículos publicados, desde una óptica de respeto por las ideas, incluso aquellas que no se comparten.

viernes, 15 de julio de 2016

ALGUNOS ASUNTOS IMPORTANTES PARA LA EDUCACION CUBANA ACTUAL


Esteban Morales Domínguez.
UNEAC.

Si me preguntaran cual es la obra cumbre de la Revolución Cubana, diría que es la educacional. Integralmente considerada: educación, ciencia e investigación
En estos días, al concluir el curso, se conversa mucho sobre la educación, tanto superior como general. Se revisa el trabajo, se valoran los logros y las deficiencias. Sé trasan planes para el futuro. Todo con mucho rigor y dedicación.
Soy un enamorado del tema educacional, al mismo he dedicado toda mi vida y me habría gustado participar en esas reuniones. Como no me fue posible estar presente, aquí despliego algunas ideas que son parte de mis preocupaciones permanentes. Espero les sean útiles a quienes se tomen el trabajo de leerlas.
Tener un pueblo bastante preparado culturalmente hablando, más de un 10% de personas con título universitario y un promedio de escolaridad general casi por encima de nueve grados, junto a la no existencia de analfabetismo, incluso funcional, ha representado contar con un escudo protector de nuestro proyecto de nación revolucionaria, soberana e independiente.
Como dijo nuestro aposto Jose Martí, “La ignorancia mata a los pueblos y es preciso matar la ignorancia”. Y agregaba, “Ser cultos para ser libres”. El Apóstol continúa siendo una inagotable fuente de inspiración en nuestro trabajo educacional.
Pero una educación, que se proponga hacer sostenible y sistemática su acción mejoradora y emancipadora sobre las masas del pueblo, deberá ser continuamente perfeccionada.
De aquí que sea insoslayable continuar su proceso de perfeccionamiento. En el contexto específico de la sociedad cubana, considero hay varias tareas que son exigidas por ese proceso:
  • Perfeccionar los currículos educacionales en términos de su integralidad y continua modernización.
  • Educar teniendo como o objetivo que la educación llegue sistemática e integralmente a todos los sectores poblacionales.
  • Ejercer la labor educacional teniendo como uno de sus objetivos centrales la lucha contra todo vestigio de discriminación: racial, sexual, religiosa, de origen nacional, etc.
  • Hacer de la enseñanza de la historia patria centro de la formación humanista y cultural de todos los educandos.
  • Educar teniendo como premisa preparar para la vida. Con lo cual la práctica de la investigación y el debate científico adoptan una función primordial.
De todos los asuntos antes planteados y exigidos, para decir que impartimos una buena educación, pienso que aun en nuestro País, presentamos insuficiencias en dos cuestiones fundamentales:
  1. La preparación cultural de los educandos creo es deficiente, al no contemplar de manera suficiente en nuestros currículos educacionales, los conocimientos sobre África, Asia, Medio Oriente y el Caribe. Lo cual trae como resultado que la comprensión de nuestras raíces culturales sea incompleta.
  2. Siendo Cuba una sociedad “multirracial”, o más bien “multicolor”, la explicación científica de ese fenómeno, está aun ausente de nuestras aulas. Como educar dentro de una sociedad “multicolor “sin introducir el color en la educación.
Por tales motivos, yo diría, que viviendo aun dentro de una sociedad de “hegemonía blanca”, asunto, que venido de la colonización esclavista, no puede ser superado en tan corto plazo de tiempo, entonces, al no mencionar el color, en la práctica, educamos para el color hegemónico, y no suficientemente para ser cubanos. Es decir, en la práctica educamos para ser blancos. Tal vez no seamos conscientes de ello, pero eso tiene lugar con una lógica infalible. Teniendo que quebrar los basamentos en que esa lógica se asienta.
Considero que no debiéramos educar para ningún color. Pero en nuestro país, el color existe y la discriminación por el color también, y aunque no lo aceptemos, todavía entre nosotros, el color es una variable de diferenciación social y como tal funciona, aunque nos neguemos a reconocerlo. Tratándose de una disfuncionalidad social, o de una forma de funcionamiento que aun no responde a los cánones de la sociedad que deseamos construir.
Además, al dejar ese asunto del color, al margen de la educación que impartimos, no estamos preparando a nuestros jóvenes para que enfrenten los prejuicios del color, que se hayan aun fuertemente enraizados en la sociedad, la familia en particular y nuestra cultura en general. La cultura que nos llega del colonialismo, es una cultura racista. Y aun debemos trabajar mucho para liberarla de sus inconvenientes.
Decía Don fernando Ortiz, nuestro segundo descubridor y antropólogo mayor, que Cuba es un “ajiaco”. Pero no resulta obsoleto reconocer, que a ese caldo le quedan aun dentro muchas carnes y viandas, que necesitamos todavía revolverlas fuertemente al fuego, para que terminen de ablandarse; por lo que entonces nuestra identidad, sigue siendo un fenómeno que se construye todos los días. No tratándose de algo que podamos ya dar por terminado.
Nuestra cultura tiene un alto nivel de integralidad y de consolidación, pero como toda cultura, tiene aun sus lados oscuros que deben ser perfeccionados. No se trata simplemente de un asunto de blancos y negros, sino de toda la sociedad.
Somos una sociedad joven, venida de un sistema colonial esclavista y neocolonial, donde aun los vestigios de la esclavitud se pasean por nuestras calles, plazas y barrios. Tomando cuerpo en la pobreza, las desigualdades, los estereotipos y los prejuicios que aun no hemos logrado superar; en las insuficiencias que dimanan de ella; en las imperfecciones de una sociedad que aun es capaz de alimentarlas. Deviniendo todo ello no en simples lastres del pasado, sino en problemas que nos amenazan y agreden desde el presente.
Es cierto que nuestros medios hacen ya un esfuerzo por superar el problema. En particular la televisión, la prensa, el cine y otras manifestaciones artísticas, pero las deudas son aún son muy grandes. Porque nos demoramos en tratar el asunto, resultado de que las prioridades de la lucha por la seguridad nacional, las agresiones contra Cuba y una política social extraordinariamente humanista, que solo priorizo la pobreza y no trato el color, nos hicieron creer idealistamente que los problemas relativos a la discriminación racial y el racismo se solucionarían por sí mismos.
Sobre todo, nos resta aun mucho por trabajar con la integralidad y sistematicidad que los problemas exigen.
Un asunto de vital importancia, lo es la enseñanza de la Historia. Donde en nuestro libros, deben quedar reflejados, todos los colores, que construyeron esta nación. Historia en la que todavía hacemos “voto de silencio” sobre acontecimientos de nuestro devenir que aun no son estudiados a fondo, como por ejemplo, La llamada “Guerrita de 1912” o La Conspiración de Aponte, temas que durante mucho tiempo, apenas ha sido tratado por nuestros historiadores.
Sobre el tema racial, nuestra prensa actual aun no ha logrado igualar la presencia que este tenía en la década de los años veinte y treinta. Cuándo el tema era bastante debatido y muchos periodistas-incluso negros- trataban el asunto abiertamente. Observándose entonces un debate social, cuyo nivel aun no logrado alcanzar. A pesar de que en los últimos años lo hemos retomado el tema racial a nivel académico y se ha recomenzado un debate que lo trae a flote con creciente frecuencia dentro de la sociedad civil.
Diríamos que el tema racial no es un asunto “Del malecón para afuera”, es parte de nuestra compleja realidad social interna.Tratandose de algo que nos afecta, nos divide, complica el proceso de consolidación del proyecto social de la revolución y deviene, por tanto, en potencial instrumento de una diplomacia subversiva contra Cuba. Formando parte del proyecto de desestabilización interna, que aun en medio del cambio de política, proclamado por el presidente Obama el 17 D, tiene su continuidad en la agresividad cultural que se despliega hoy contra la sociedad Cubana.

Junio 30 del 2016.

EL DEBATE ACTUAL


Esteban Morales Domínguez.
UNEAC.

Algo hay que hacer con el debate actual que se ha desatado, el cual considero que es para bien. Por fin lo que tantos han tratado de hacer en estos años, comienza a parir sus frutos, y a que niveles. Parece que al fin la crítica contra nuestra “mala prensa” se abre paso.
De una Cuba en la que apenas se escuchaban voces críticas y discordantes, hemos entrado ya en otra, que nos dice que casi todo se está sometiendo a crítica. Solo que al parecer el aparato ideológico del Partido Comunista de Cuba, no figura por ninguna parte. Ya se ha dicho antes, ¿en qué lugar está el aparato ideológico del partido cuando se producen acontecimientos como el que acaba de ocurrir en el reciente Pleno de la UPEC? ¿Han estado allí, y escuchado la andanada de verdades que se han dicho? Creo que deben haber estado, pero no han hecho aun nada, ¿harán algo ahora?
Sin dudas una consecuencia del VII Congreso ha sido el sutil desmembramiento del aparato ideológico partidario. No se ve un trabajo ideológico como correspondería a la situación por la que atraviesa el País. Suerte que el Cro. Primer Secretario rectifico a tiempo, en el propio VII Congreso, lo que hubiera sido el error más grande que se hubiera podido cometer, cuando los documentos del Congreso irían al debate y aprobación del conclave, sin que la militancia en pleno los conociera y participara en su discusión.
Fueron tantas las críticas al respecto recibidas, que el propio Primer Secretario en su discurso, como decimos en buen cubano “cambio de palo pa! rumba”.
Ahora los documentos del Congreso están siendo discutidos hasta con la masa no militante. Lo cual da confianza, en que no fue un congreso “embotellado” o solo de cuadros. Pues sigo pensando que un error como el que se estuvo a punto de cometer, habría hecho polvo la democracia de nuestro partido.
Lo que acaba de tener lugar en el reciente pleno de la UPEC con la UJC del periódico Granma, es sintomático de que la gente está cansada de la censura y ya no la acepta, venga de donde venga y cuales quiera que sean las consecuencias de terminar con ese estado de cosas.
Eso se llama valentía revolucionaria. No tiene otro nombre.
A cualquiera le puede parecer que el periódico Granma ha sido la catedral, lo era, pero sin dudas ya está dejando de serlo. Sus trabajadores más jóvenes, atraves de su Comité de Base de la UJC, se han rebelado. La juventud comunista tomo la iniciativa y cuando eso ocurre el futuro está garantizado.
En otros momentos ya vividos, por lo que ha hecho la Subdirectora de Granma, miembro del Comité de Base, el periódico podría haberse quedado sin militantes. Los de la UJC por que “abrieron fuego” y los militantes del partido, solo por haber oído la andanada, aunque no se solidarizaran. Lo cual hubiera significado también, que el periódico se habría quedado sin militantes del partido, porque cualquiera con vergüenza no hubiera aceptado semejante cobardía.
Felicidades mil a los militantes de la UJC de Granma y en particular a la Subdirectora. Ahora si podemos confiar en que ya no son solo las múltiples críticas a nuestra prensa, las de Garcés en los Congresos de la UPEC y las de otros, que se han pasado todos estos años diciendo que con la prensa que tenemos nos van a “agarrar mansitos”.
Es que ya no tenemos al monstruo enfrente, sino en el “estomago” y debemos que digerirlo. Dentro de una guerra cultural que ya comenzó y amenaza con devolvernos a la época de la Resolución Conjunta y la Enmienda Platt.
Se cansaron de sufrir, lo que ha sido casi una enfermedad de nuestra prensa. Epidemia sobre lo cual se ha hablado varias veces, porque la padecen todas las provincias. Es que adoptamos un modelo de prensa “estalinista”, venido de la URSS en particular; lo digo porque lo viví allá, y más de 40 años después, seguimos igual. ¿Hasta cuándo vamos a hacerle la guerra a la verdad y a la transparencia en nuestra prensa? ¿Hasta cuándo vamos frenar las iniciativas revolucionarias de nuestros periodistas? Para que de verdad se puedan sentir responsables y comprometidos con lo que hacen.
Muy bueno, que la explosión no viniera de afuera, el “reventón” vino de adentro; creo que nuestra prensa ha “implosionado”.Me solidarizo con todos los que han defendido esas ideas que acabo de leer. Y si cuadros incapaces reaccionaran de una manera agresiva, contra ellos, no harían más que darle crédito a las palabras del Fidel en la Universidad de La Habana, en el año 2005, cuando decía nuestro Máximo Líder: “Nosotros mismos podríamos destruir a la Revolución”.
Creo con toda honestidad, que lo ocurrido en nuestra prensa, hasta ahora, no es responsabilidad de los periodistas, ni siquiera a veces de los periódicos, sino del aparato supraestructural que los dirige y que tiene que acabar de “volar en pedazos”. Pues no es posible continuar haciendo lo mismo durante más de 40 años, con la misma gente y pensar que los problemas se van a resolver. Las deformaciones en nuestra prensa, solo se solucionan quitando a los que la deformaron.
La incapacidad mostrada para dirigir nuestra prensa está más que demostrada. Hace falta que la máxima dirección del Partido acabe de reestructurar ese aparato y que ponga gente nueva, preparadas, capaces, las que deberián salir de los propios periodistas, que son muchos, con deseos de trabajar y de sentirse libres para defender al País. Pues a nadie se le ocurriría que un economista o un ingeniero puede hacer un trasplante de riñón, o que cualquiera que nunca ha sido periodista, ni ha escrito un artículo casi en toda su vida, pueda dirigir la prensa, a veces, al más alto nivel. Pues durante años solo se les ha visto regañar, censurar, “dar vistos buenos o malos”, criticar, hasta quitar militancias, por un articulo o una conferencia que no les gusto, pero nunca, de verdad, dirigir un periódico.
Ya se han hecho varios congresos de periodistas, decenas de reuniones, pero nunca se había producido un fenómeno tan estimulante como el que recientemente ha tenido lugar en este último Pleno de la UPEC. Que yo diría no ha sido solo un pleno de periodistas, sino un ejemplo, una guía metodológica de cómo hay que actuar para barrer con todo lo que amenaza la supervivencia de la Revolución Cubana.
No obstante, hay que decir, que mientras este debate apenas ha comenzado al nivel de profundidad que ahora tiene lugar; hay otros que ya lo hacen de manera continua, sistemática hace mucho tiempo, como los de La revista Temas, Espacio Laical, Dialogar Dialogar, y otros, que se han referido al problema de la prensa, sin que esta ultima haya “recogido el guante”, lo cual la sitúa en vidente desventaja. Púes no es posible que nuestra prensa este al margen de lo que se discute y menos sobre ella, en otros espacios.
La prensa tiene que debatir, responder a las criticas, confrontar, etc.es decir, formar parte de un debate, que al producirse dentro de la sociedad civil cubana, afecta el contenido y contexto de su trabajo informativo y cultural. La prensa no puede informar objetivamente y con calidad, sino está al tanto del debate mencionado, participa y lo refleja en su trabajo diario. De lo contrario, una parte de la sociedad, que no está en esos debates, deja de informarse de asuntos, que en definitiva, le afectan e interesan.
La prensa para cumplir sus objetivos, debe tener aliados, pudiendo obtenerlos de ese mismo contacto con los centros de debate, el mundo académico y cultural en general. Lo cual le permite aumentar la calidad de su trabajo informativo, aprovechando las potencialidades existentes en la intelectualidad, académica, científica y cultural.
Intelectualidad revolucionaría y prensa, deben conformar una alianza estratégica que esté en condiciones de dar respuesta inteligente, informada y especializada, incluso, a los asuntos que afectan al trabajo político ideológico. Una prensa que no intercambia con la intelectualidad, siendo ella misma un trabajo intelectual, no participa de sus actividades y no intercambia continuamente con estos últimos, no está en condiciones de reflejar la vida del país, ni tampoco retroalimentar y nutrirse ella misma de lo que va ocurriendo.
Los intelectuales mismos deben tener un mayor espacio dentro del trabajo periodístico, aportando elementos que pone en mejores condiciones a la prensa, para reflejar la vida de un país, cada vez más culto, preparado y exigente. Respecto del cual, la prensa no puede nunca rezagarse.
La prensa tiene que ser continuamente la centrifuga en la que se preparen, proyecten y desde donde se lancen todos los acontecimientos nacionales e internacionales. Nadie esta tan obligado a ser un buen investigador, como aquel que desea ser un mejor periodista.


Julio 4 del 2016.